Amar a la familia que te espera en casa

Amar a la familia que te espera en casa

¿Cómo amar a la familia? Nuestra capacidad de amar se desarrolla conviviendo con nuestra familia, pues se crea principalmente durante los primeros años de vida. Es en medio de este grupo que cultivamos la responsabilidad, el respeto, la honradez… el amor. Esto convierte a la familia en la mayor influencia en sus propios miembros, desarrollando un ambiente de paz o inquietud, de orden o caos, de pereza o disciplina.

“Educa a tu hijo desde niño, y aun cuando llegue a viejo seguirá tus enseñanzas”. Proverbios 22:6

Recordemos que amar a los hijos no significa que les evitaremos todo sufrimiento, por el contrario debemos aceptar aquellas situaciones que generarán en los hijos una frustración momentánea, pero que los preparará para un mejor futuro.

“Hijos, obedezcan a sus padres. Ustedes son de Cristo, y eso es lo que les corresponde hacer”. Efesios 6:1

Aprendiendo a dar y recibir amor en el hogar, estamos obligados a extender esta enseñanza en la sociedad y colaborar con Dios en la tarea de transformar la humanidad, edificando familias sólidas y amorosas.

“Apréndete de memoria todas las enseñanzas que hoy te he dado, y repítelas a tus hijos a todas horas y en todo lugar: cuando estés en tu casa o en el camino, y cuando te levantes o cuando te acuestes”. Deuteronomio 6:6-7

Si nuestro caso es distinto, y no recibimos estas enseñanzas anteriormente, es tiempo de darle el control a Dios para sanar tus heridas, pues Él sabe cómo hacerlo en el momento preciso. La escasez de amor en la niñez no significa que no podamos cambiar nuestra forma de actuar, Su amor nos permite ser transformados, y hoy mismo es el día oportuno para fortalecer nuestra relación familiar y amar a la familia.

“¡No hay nada más bello ni más agradable que ver a los hermanos vivir juntos y en armonía!” Salmos 133:1

 

CONSEJOS PRÁCTICOS PARA AMAR A LA FAMILIA

  • Oren en familia. En las familias que no tienen la oración como centro de la vida familiar, existen muchas peleas y frialdad por parte de sus miembros. Existen muchas oportunidades de oración en un hogar: al despertar, al salir de casa, al compartir los tiempos de comida y antes de dormir.
  • Perdónense. La falta de perdón hace que las personas sean amargadas y frías. Si quieres que tus familiares te perdonen por tus errores, también debes tú perdonarlos por los suyos.
  • Palabras positivas. Felicítense por los logros del otro, apóyense en las dificultas y anímense a seguir adelante.
  • Actitud de servicio. Cada miembro de la familia debe estar dispuesto a ayudar a los demás, no solo esperar ser ayudado. Busquen las oportunidades de servicio.

 

FRASES SOBRE AMAR A LA FAMILIA

“Un hombre viaja alrededor del mundo para buscar lo que necesita y vuelve a su hogar para encontrarlo”. George Moore.

“He aprendido que estar con aquellos a los que amas es suficiente”. – Walt Whitman.

“En toda manera concebible, la familia es un enlace a nuestro pasado, un puente al futuro”. – Alex Haley.

 

TESTIMONIO

“El amor en la vida cotidiana de la familia”

Irene y Cristóbal

La persona por sus necesidades físicas como afectivas necesita, para crecer y madurar, de los demás. En la familia se encuentran todos los medios para que esto sea posible. Lo que da verdadero sentido a esa vida cotidiana es el amor, cada uno aprende a respetar, compartir y perdonar. Cuando falta el amor en los pequeños gestos de cada día se crea un vacío, se convive, se pueden tener cubiertas unas necesidades materiales, pero sin amor, no hay familia, es su característica principal.

Cuando formamos nuestra familia todo eran ilusiones pues parecía que todo iba a ser perfecto. Pronto empezamos a descubrir que lo más difícil era precisamente el día a día, contrariedades, trabajos, agobios, incomprensiones, cansancios, etc., pero siempre hemos intentado pararnos y reflexionar aunque a veces hemos tenido la sensación de no hacer las cosas bien. Pero siempre intentamos, sobre todo, con nuestros hijos, transmitirles que en cada acción nuestra, aunque nos equivoquemos, nos ha movido el amor.

Vivir la espiritualidad de lo cotidiano es un tesoro que tenemos los que creemos en. Es un amor proveniente del Espíritu Santo que nos ilumina y nos llena y que tenemos la obligación de transmitir a los demás. Si el amor se vive en la familia, se vive en la vida y sin darnos cuenta se transmite.

También es cierto que cualquier cosa que hacemos, si lo hacemos por amor verdadero, de forma desinteresada, lo haces sin darte cuenta y, por ello, no te interesas mucho si las personas de tu entorno perciben lo que haces en tu vida diaria. Pero la realidad es que, en ciertos momentos y sin que nos lo esperemos, alguien nos hace caer en la cuenta de que nos observan y ven perfectamente cómo vive nuestra familia, cómo actúa y cómo es nuestro entorno.

(Fuente: http://bit.ly/2A33qMy)