La definición que nos da la RAE (Real Academia Española) es: Sentimiento de pena, de ternura y de identificación ante los males de alguien. Y es precisamente esto lo que mueve a Jesús en el popular relato de la multiplicación de los panes.

“Un día, mucha gente volvió a reunirse junto a Jesús, y como no tenían nada para comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: – Siento compasión de toda esta gente. Ya han estado conmigo tres días y no tienen nada que comer”. Marcos 8:1-2

Jesús conoce la condición del hombre que ha pecado, que permanece alejado de Dios y que por ello sufre. Pero precisamente para ello fue enviado Jesús: para mostrar su compasión a la humanidad, a todos aquellos que necesitan ser pastoreados, los que necesitan alimento espiritual y quienes necesitan fortalece para no desmayar.

“Jesús le ordenó a la gente que se sentara en el suelo. Luego tomó los siete panes y dio gracias a Dios. Partió los panes en pedazos y se los entregó a sus discípulos, para que ellos los repartieran entre la gente”. Marcos 8:6

La gente pudo ver que Dios les proveyó no solamente alimento espiritual, sino también físico, a pesar de no ser ellos parte del pueblo del pacto. Recordemos que la compasión de Jesús está a nuestra disposición siempre, y de igual forma debemos actuar nosotros con los demás.

 

CONSEJOS PARA PONERLA EN PRÁCTICA:

Escucha. Para realmente comprender la situación del otro, debemos aprender a escuchar. Enfocarse en la conversación y no en lo que sucede alrededor, resistir la necesidad de interrumpir e imaginar cómo se siente el otro, son elementos importantes.

Actúa con empatía. El primer paso es sentir interés por las otras personas, para luego entender un poco su mundo. Al ponernos en el lugar de los demás, podremos demostrar afecto o aconsejar, de acuerdo a la circunstancia.

 

FRASES SOBRE LA COMPASIÓN:

La observación atenta y consciente es el elemento que alimenta el árbol del conocimiento, la compasión y el amor”. – Thich Nhat Hanh

Quién necesita piedad, sino aquellos que no tienen compasión de nadie”. – Albert Camus

“El hombre puede expulsar a la compasión de su corazón, pero Dios nunca lo hará”. – William Cowper

 

Podemos leer en marcos 8:1-10 que Jesús en ningún momento renegó, no se quejó porque eran muy pocos panes o peces, simplemente los tomó y dio gracias. Pidamos a Dios que además de guiarnos para ser hombres y mujeres compasivos(as), nos enseñe a ser agradecidos en lugar de quejarnos tanto.

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