¿Por qué nos ofrece Dios la promesa de un corazón nuevo? Porque los corazones necesitan arreglos constantemente, pues son los que: sufren heridas, reciben ofensas, les cuesta perdonar, se llenan de orgullo, guardan resentimientos, etc.

“Pondré en ustedes un corazón nuevo y un espíritu nuevo. Quitaré de ustedes ese corazón duro como la piedra y les pondré un corazón dócil”. Ezequiel 36:26

Tal vez pasaste por rechazo, ofensas, o quizá cargas culpas por los errores cometidos en el pasado. Puede ser que tengas heridas aún sin sanar, o que te hayan maltratado de algún modo, o que sientas constante angustia. Son muchas las posibilidades que existen por las que tu corazón podría estar marcado, por las que te cuesta mucho perdonar u obedecer, por las que te encuentras siempre a la defensiva.

“Oh Dios, ¡pon en mí un corazón limpio!, ¡dame un espíritu nuevo y fiel!” Salmo 51:10

Si pensabas que la excesiva timidez o el desmedido control que te caracteriza es algo natural en ti, te equivocas. Posiblemente la vergüenza o el miedo te marcaron y ahora no puedes actuar libremente. Pero Dios nos prometió y está dispuesto a sanar nuestro corazón y eliminar toda dureza de él.

Lo que necesitas para conseguirlo es rendirte a Él, reconocer que lo necesitas y creer que Su Poder puede restaurarte, transformarte y sanarte. Dios puede darte un corazón nuevo, una nueva esperanza.

 

Te invitamos ahora a meditar acerca de cómo se encuentra tu corazón. Si después de esta reflexión consideras que necesitas un corazón nuevo, te exhortamos a que hagas la siguiente oración:

“Hoy vengo ante ti, mi Dios, para entregarte mi corazón, para que lo transformes y lo hagas nuevo conforme a tu promesa. Toma el control de mi vida Señor, y pon tu Espíritu Santo en mí. Dame un corazón obediente, agradecido, amoroso y humilde como el tuyo. Cámbiame Señor. En el nombre de Jesús”.