David era un joven con varios talentos, era muy valiente, confiable y prudente al hablar, tocaba el arpa y disfrutaba escribir alabanzas y danzar para el Señor. Además de ello, tenía un llamado de Dios: él sería rey; ésta era la razón por la que había recibido tantas herramientas.

Saúl le ordenó a sus sirvientes: —Busquen a alguien que toque bien el arpa, y tráiganmelo.
 Uno de ellos le dijo: —Yo conozco a uno. Se llama David, y es hijo de Jesé, el que vive en Belén. David toca muy bien el arpa, y es también un guerrero muy valiente; además, sabe hablar bien y es muy bien parecido. ¡Y Dios siempre lo ayuda!
1 Samuel 16:17-18

Este niño siguió a un oso que se llevó un cordero para comérselo, lo hirió y lo mató, salvando al cordero. En otro momento, salvó a una oveja de un león. Como vemos, Dios lo dotó de varios talentos qué él puso al servicio de su padre como pastor de ovejas, siendo fuerte y ágil. Y David aprovechaba también este trabajo para mejorar su talento de la música.

Cuando Dios le pidió a Samuel que visitara la casa de Jesé en Belén, para elegir a uno de sus hijos como rey, conoce a sus siete hijos, pero ninguno de ellos era el elegido. Finalmente se presentó el hijo menor, David, quien en ese momento atendía a las ovejas de su padre, y Dios afirmó que él sería el próximo rey.

Jesé le presentó a Samuel siete hijos suyos, pero Samuel le dijo que ninguno de ellos era el elegido de Dios.
Finalmente, le preguntó a Jesé: —¿Ya no tienes más hijos?

Y Jesé le contestó: —Tengo otro, que es el más joven. Está cuidando las ovejas.
Samuel le dijo: —Manda a llamarlo, pues no podemos continuar hasta que él venga.
Jesé hizo llamar a David, que era un joven de piel morena, ojos brillantes y muy bien parecido. Entonces Dios le dijo a Samuel: «Levántate y échale aceite en la cabeza, porque él es mi elegido».
1 Samuel 10:12

Cuando nació David, Saúl llevaba diez años en el poder. Siendo el segundo rey de Israel, logró unificar el territorio e incluso expandirlo, sumando ciudades como Jerusalén, Damasco, Samaria, entre otras.

El don más importante de David era tener un corazón conforme al de Dios, algo que muy pocos hombres han podido afirmar a lo largo de la historia. Este hombre también cometió errores y pecados, no olvidemos que era humano, sin embargo siempre contó con el respaldo de Dios.

Si Dios me ha librado de las garras de leones y de osos, también me librará de este filisteo. 1 Samuel 17:37

David es especialmente recordado por ser un  hombre muy valiente y un gran guerrero, como queda claro en la historia de David y Goliat. Todos tenemos distintos talentos, Dios nos ha dado a unos más que a otros, como en la parábola de los talentos. Nosotros estamos obligados a ponerlos al servicio de nuestro Padre Celestial.

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