La fecha puntual de la muerte de Jesús se desconoce, pero tradicionalmente se conmemora durante la Semana Santa o la Semana Mayor la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Lo importante no es recordar estos hechos una vez al año, sino meditar sobre el significado que éstos tienen, razón por la que presentamos un breve resumen de estos días, según los evangelios.

Domingo de Ramos. Jesús, anticipando la Pascua, entra a Jerusalén.
Llevaron la burra y su cría, echaron sus capas encima de ellos, y Jesús montó. Había mucha gente. Unos tendían sus capas por el camino, y otros tendían ramas que cortaban de los árboles. Y tanto los que iban delante como los que iban detrás, gritaban: —¡Hosana al Hijo del rey David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosana en las alturas! Cuando Jesús entró en Jerusalén, toda la ciudad se alborotó, y muchos preguntaban: —¿Quién es éste? Y la gente contestaba: —Es el profeta Jesús, el de Nazaret de Galilea. Mateo 21:7-11

Lunes Santo. Unción de Jesús en casa de Lázaro y expulsión de los mercaderes del Templo.
Marta le dijo a Jesús: —Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que aun ahora Dios te dará todo lo que le pidas. Jesús le contestó: —Tu hermano volverá a vivir. Marta le dijo: —Sí, ya sé que volverá a vivir cuando los muertos resuciten, en el día último. Jesús le dijo entonces: —Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; 26 y todo el que todavía está vivo y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto? Ella le dijo: —Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.  Juan 11:21-27

Martes Santo. Jesús anticipa la traición de Judas y la negación de Pedro.
Mientras estaban a la mesa, comiendo, Jesús les dijo:—Les aseguro que uno de ustedes, que está comiendo conmigo, me va a traicionar. Ellos se pusieron tristes, y comenzaron a preguntarle uno por uno: —¿Acaso seré yo? Jesús les contestó: —Es uno de los doce, que está mojando el pan en el mismo plato que yo. El Hijo del hombre ha de recorrer el camino que dicen las Escrituras; pero ¡ay de aquel que lo traiciona! Hubiera sido mejor para él no haber nacido. Marcos 14:18-21

Miércoles Santo. Conspiración de Judas para traicionar a Jesús por 30 monedas de plata.
Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley, que tenían miedo de la gente, buscaban la manera de matar a Jesús. Entonces Satanás entró en Judas, uno de los doce discípulos, al que llamaban Iscariote. Éste fue a ver a los jefes de los sacerdotes y a los oficiales del templo, y habló con ellos sobre cómo entregarles a Jesús. Ellos se alegraron y prometieron darle dinero a Judas. Y él aceptó y comenzó a buscar un momento oportuno, en que no hubiera gente, para entregarles a Jesús. Lucas 22:2-6

Jueves Santo. Lavatorio de pies, la Última Cena y la oración de Jesús en el huerto de Getsemaní. Arresto de Jesús.
—Siento en mi alma una tristeza de muerte. Quédense ustedes aquí, y permanezcan despiertos. En seguida Jesús se fue un poco más adelante, se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, y pidió a Dios que, de ser posible, no le llegara ese momento. En su oración decía: «Abbá, Padre, para ti todo es posible: líbrame de este trago amargo; pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.» Marcos 14:34-35

Viernes Santo. Prisión, interrogación y flagelación a Jesús. Coronación de espinas, Vía Crucis, crucifixión y sepultura de Jesucristo.
Los hombres que estaban vigilando a Jesús se burlaban de él y lo golpeaban. Le taparon los ojos, y le preguntaban: —¡Adivina quién te pegó! Y lo insultaban diciéndole otras muchas cosas. Lucas 22:63-64

Sábado Santo. Pilato manda a asegurar el sepulcro donde está el cuerpo de Jesús.
Al día siguiente, es decir, el sábado, los jefes de los sacerdotes y los fariseos fueron juntos a ver a Pilato,  y le dijeron: —Señor, recordamos que aquel mentiroso, cuando aún vivía, dijo que después de tres días iba a resucitar. Por eso, mande usted asegurar el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos y roben el cuerpo, y después digan a la gente que ha resucitado. Mateo 27:62-64

Domingo de Resurrección. El cuerpo de Jesús no se encuentra en el sepulcro.
—¿Por qué buscan ustedes entre los muertos al que está vivo? No está aquí, sino que ha resucitado. Acuérdense de lo que les dijo cuando todavía estaba en Galilea: que el Hijo del hombre tenía que ser entregado en manos de pecadores, que lo crucificarían y que al tercer día resucitaría. Lucas 24:5-7

Jesucristo murió en la cruz para llevarse nuestras dolencias y darnos paz, pero lo más importante es su resurrección: el centro de nuestra fe. Él conocía el propósito por el que venía a la Tierra y para él no era ninguna tragedia, más bien sabía que su sacrificio representaba la salvación de la humanidad.

Todas las semanas y los días son santos, pero aprovechemos la época para agradecer una vez más a Dios por haber enviado a su Hijo para el perdón de nuestros pecados. Acerquémonos a Dios, aceptando a Cristo como nuestro salvador y busquemos estar en paz con Él no solo una semana, sino cada día.