Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero. Salmos 119:105 (NVI)

La palabra “Biblia” tiene raíces griegas y significa “libros”. La Biblia es un conjunto de libros que contienen la palabra viva de Dios y narran la historia de salvación de la humanidad. También nos revela muchas verdades y nos ayuda a conocer, amar y servir a nuestro creador.

La Biblia se divide en dos partes: Antiguo Testamento y Nuevo Testamento, esto se puede inferir como antes y después de Cristo. “Testamento” significa “alianza” y se refiere a las alianzas que Dios pactó con los Israelitas en el Antiguo Testamento y la nueva alianza que Dios hizo con los hombres a través de la sangre de Jesús.

El propósito de la palabra de Dios se puede definir de la siguiente manera:

  • Enseñar
  • Redargüir
  • Corregir
  • Instruir

2 de Timoteo 3:16-17 dice: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,  a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. (RVR 1,960)

La Biblia para un cristiano es como un mapa hacia el tesoro más grande que pueda existir: la eternidad. En ella encontramos vida, encontramos una guía para poder desarrollar una vida de acuerdo a la voluntad de Dios. Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón. Hebreos 4:12 (NVI)

La Biblia es muchas veces comparada con una semilla. Una vez que la Biblia echa raíces en tu vida, comienza a brotar, a crecer y a dar frutos. Mientras la Palabra de Dios hace esto, Dios cambia tu vida para bien. Dios ha prometido que su palabra nunca regresa vacía, es por eso que hemos sido llamados a utilizarla para poder aconsejar, bendecir y anunciar las buenas nuevas; siempre que sembremos un versículo en la vida de alguien, podemos estar seguros que esa palabra va a dar un fruto eterno. No nos quedemos callados y sigamos difundiendo juntos la voz de Dios en cada rincón.