La lealtad es un principio que consiste en nunca darle la espalda a determinada persona o grupo social que están unidos por lazos de amistad o por alguna relación social; es decir, el cumplimiento de honor y gratitud. La lealtad está más apegada a la relación en grupo.” (Wikipedia)

En hebreo el término ja·sídh se traduce como “leal”, que viene del sustantivo jé·sedh, y puede ser traducido como “bondad amorosa”, “amor leal”, “bondad” y “misericordia”. Según el diccionario Theological Dictionary of the Old Testament, jé·sedh “es [una cualidad] activa, social y duradera. […] No solo designa una actitud humana, sino también el acto que emerge de esa conducta. Es un acto que conserva y fomenta la vida. Es una intervención en favor de alguien que sufre infortunio o angustia. Es una demostración de amistad”.

La lealtad es una virtud que se desarrolla en la conciencia y que nos lleva a no engañar ni traicionar a los demás; es cumplir un compromiso, incluso cuando las circunstancias sean adversas.

La lealtad se basa en otras tres virtudes:

  • El honor, que nos lleva a cumplir los deberes morales respecto al prójimo y a uno mismo.
  • La fidelidad, que nos hace cumplir los compromisos que hemos adquirido.
  • La gratitud, en el sentido de que correspondemos a aquello que hemos recibido.

Si leemos la Biblia, nos daremos cuenta de que nuestro Dios es leal y por eso Él demanda que su pueblo sea leal. Hay muchos ejemplos de momentos en que Dios cumplió su palabra y no abandonó a su pueblo, ni a otros personajes como Abraham, Moisés o David. En la Palabra también vemos que estos personajes tenían una actitud de lealtad a Dios, obedecían sus mandatos y guardaban su ley. Asimismo, al pueblo de Israel le iba bien cuando mostraba lealtad a Dios, pero cuando lo desobedecían y traicionaban su confianza sucedía todo lo contrario.

La lealtad es capaz de vencer los obstáculos y nos lleva a hacer cosas que no pensamos que fueran posibles. Cuando somos leales podemos confiar en que los demás nos serán leales, estamos más seguros de que nuestra vida está edificada sobre una roca inamovible. Sin embargo, cuando no estamos seguros de la lealtad en nuestras vidas, el futuro puede ser incierto.