Paciencia, según la RAE (Real Academia Española) significa: Capacidad de padecer o soportar sin alterarse | Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas | Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho. Sin embargo, no se menciona aquí que ésta es uno de los frutos del Espíritu, de manera que se convierte entonces en un medidor de nuestra relación don Dios.

Lo que el Espíritu produce es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. Gálatas 5:22

Está claro entonces que la paciencia es una virtud que viene de Dios, es el resultado del dominio propio y parte de la piedad que Cristo nos enseñó. Esta capacidad nos ayuda en nuestro crecimiento y nos hace más fuertes en la fe en los momentos de prueba, además de que agrada a nuestro Padre.

Con toda mi alma espero al Señor, y confío en Su palabra. Salmo 130:5

Lamentablemente los avances tecnológicos han tenido un fuerte impacto en esta virtud. Nuestro ritmo de vida agitado y de consumo inmediato no nos permite que esperemos de manera paciente por algo, y ha logrado que el valor de este concepto casi desaparezca. Sin embargo, la paciencia es fundamental para tener una vida equilibrada y justa.

Guarda silencio ante el Señor; espera con paciencia a que Él te ayude. Salmo 37:7

En la Biblia encontramos un Dios paciente con el pueblo de Israel, a pesar de sus errores e infidelidades, y en nuestra vida actual conocemos a un Dios misericordioso y paciente que nos ama y quiere salvarnos. Por ello, como discípulos de Cristo, debemos aprender a soportar las pruebas con paciencia y esperanza.

 

CONSEJOS PARA PONERLA EN PRÁCTICA:

Analiza qué produce tu impaciencia. Hay situaciones o cosas específicas que desencadenan tu impaciencia. ¿Sabes cuáles son? Puede ser una persona en particular, que tengas sueño o el tránsito, por ejemplo. Debes identificarlo para poder actuar cuando te encuentres en dicha situación, y con el tiempo la paciencia será parte de tu personalidad.

No tenemos el control de todo, de manera que si el transporte por el que viajamos se retrasa o la persona con la que acordamos reunirnos no llega, no hay absolutamente nada que podamos hacer para cambiarlo. Más bien, aprovechemos la situación para hacer algo productivo, leer un libro o hacer una oración a nuestro Padre.

Pon en práctica los valores espirituales. No solo debemos leer la Biblia, sino aplicar a nuestra vida diaria lo que en ella encontramos. Poner en práctica los principios espirituales nos ayuda a actuar con más serenidad, a vivir con menos estrés y a cultivar la paciencia.

 

FRASES SOBRE LA PACIENCIA:

La paciencia no es simplemente la capacidad de esperar, es cómo nos comportamos mientras esperamos. – Joyce Meyer.

El que puede tener paciencia puede tener lo que quiera. – Benjamin Franklin.

La paciencia es también una forma de acción. – Auguste Rodin.

 

TESTIMONIO:

La historia de Adriana y Moisés

“Orarle a Dios para pedirle un esposo, normalmente no tiene una respuesta inmediata. En mi juventud soñaba con el hombre perfecto, según mis criterios. Pero al paso del tiempo, y cuanto más conocía la Palabra de Dios, fui cambiando mis prioridades y las características que esperaba de mi futuro esposo.

Le pedí a Dios que no enviase a ningún hombre a mi vida, a no ser que fuese con la finalidad de contraer matrimonio.

Seis años después de esta oración, yo todavía esperaba. Llegué a pensar que a lo mejor no estaba preparada para recibir a este hombre o para el matrimonio. Y el hecho es que Dios me mantuvo sola durante todo ese tiempo para transformarme en una mujer perfecta para mi futuro esposo.

Al conocer a Moisés, no tenía nada que ver con el chico que yo habría esperado para mi; pero después de seis meses de amistad, llegamos a darnos cuenta de que dependíamos mucho mutuamente, y unas semanas después nos hicimos novios.

Mantuvimos una relación de noviazgo durante tres años. Y durante ese tiempo me dí cuenta de lo importante que fue el pasar seis años con Dios. Yo no necesitaba que mi novio me dijera que me amaba, o que estaba guapa. Yo ya sentía que eso era así por saberme hija de Dios. Mi felicidad no dependía de mi novio ni de ninguna otra persona, sino de Dios. Y esto, hizo que Moisés se sintiera más interesado por mí. No era ni feminismo ni orgullo ni autosuficiencia, sino pura dependencia de Dios.

Entre las cualidades de Moisés, el ser romántico no era una de ellas; pero de repente todo cambió. Un 11 de Marzo vino a mi con un anillo de compromiso, y me hizo una pregunta que cambiaría mi vida para siempre. Tres meses después, contrajimos matrimonio delante de Dios.

Ser pacientes antes del matrimonio no es nada fácil; pero nuestra mira no estaba en este mundo, sino en el siguiente. En la Vida Eterna con Cristo Jesús. Así que decidimos guardarnos para recibir la bendición completa de Dios.

Hoy en día mi esposo es mi mejor amigo, y la persona de la que estoy enamorada. Algunos años después de estar casados, y después de haber orado a Dios por gemelos; nos ha bendecido con unas gemelas preciosas que están a punto de nacer. Obedecer a Dios, esperar en El y confiarle nuestra vida nos trae bendición. No es una de esas historias de libros, es una realidad, porque Dios es real”.

(Fuente: http://bit.ly/2HaIiES)

 

Ser paciente no solo contribuye a gozar de mejor salud, tomar mejores decisiones y conservar las amistades, también nos acerca a Cristo y nuestra intención de parecernos a Él. Comparte con nosotros tu testimonio o tu petición de oración para tener más paciencia.