Según la Real Academia Española (RAE, por sus siglas en español) la palabra respeto significa: Veneración, acatamiento que se hace a alguien. | Miramiento, consideración, deferencia. En otras palabras, es la consideración -acompañada de cierta sumisión- con la que se trata a una persona o cosa, por alguna cualidad, situación o circunstancia que lleva a acatar lo que dice.

“No deben hablar mal de nadie, ni discutir. Deben ser amables con todos y mostrar humildad en su trato con los demás”. Tito 3:2

La Palabra nos invita a “honrar a hombres de toda clase” y no hablar con intención de perjudicar a alguno. ¿Por qué no debemos hacer distinción de personas? Porque Cristo murió por cada uno de nosotros, por lo que todos, sin excepción alguna, somos hijos de Dios.

“Porque Dios no me envió a este mundo para condenar a la gente, sino para salvarla”. Juan 3:17

Quizá consideramos que los funcionarios públicos no merecen respeto debido a la corrupción generalizada que encontramos en algunos países, o que ante nuestra sociedad esté bien hacer diferencia de color, sexo, edad o posición social. De cualquier forma, como cristianos, estamos obligados a respetar la dignidad ajena.

“Respeten a todos, y amen de manera especial a los miembros de la Iglesia”. 1 Pedro 2:17

Las escrituras también mencionan que hay personas que merecen especial consideración, debido a ciertas cualidades o autoridad que poseen. Tal es el caso de quienes ocupan puestos gubernamentales elevados, aun cuando sean ellos corruptos, el respeto permanece por consideración a la dignidad de su cargo.

El respeto a los demás no es una opción, es una obligación cristiana, como nos lo muestra La Palabra de Dios en el siguiente relato: “Eliseo salió de allí y se fue a la ciudad de Betel. Mientras iba por el camino, unos muchachos salieron de la ciudad y se burlaron de él. Le decían: «¡Sube, calvo, sube!» Eliseo se dio vuelta y los miró. Luego, con la autoridad que Dios le había dado, les anunció que recibirían su castigo. Enseguida dos osos salieron del bosque y despedazaron a cuarenta y dos de los muchachos”. 2 Reyes 2:23-24