Todos tenemos una historia que contar, el siguiente testimonio de la unidades una muestra del poder deDios en la vida de una pareja que vive diariamente este importante valor.

Unidos por Dios

Mi nombre es Cecilia Venegas y quiero compartirles mi testimonio de fe. Yo conocí a mi esposo en la iglesia, en un momento en que estaba atravesando una difícil situación personal.

Yo había hecho el compromiso con Dios de no buscar pareja, sino dejar que Él me mostrara cuál era el hombre que elegía para mí.Dios puede contestar nuestras peticiones inmediatamente si le place, y éste fue el caso. Cuando terminé de orar, ahí estaba parado delante de mí un hermano de la iglesia, que aunque yo no lo sabía entonces, también le había pedido lo mismo al Señor. Sentí de una forma indudable que era él quien Dios había destinado para mí, pero claro, muchas veces dudamos de que Dios conteste clara y efectivamente.

Hoy estamos felizmente casados; nos amamos cada día más y gracias a Dios no sabemos lo que es discutir ni conocemos las crisis matrimoniales más que en teoría. Cuando somos niños leemos historias que siempre terminan así: “se casaron y fueron felices”, como si con la boda terminara todo. Ahí comenzó un fascinante camino con el Señor dirigiendo la familia y al control de toda situación.

Nueve meses después de la boda nació nuestro primer hijo y desde que supimos que iba a nacer oramos continuamente para ponerlo en sus manos. Yo le pedía diariamente por él y le decía que quería que mi hijo fuera cristiano, para servirle siempre a Él. También le pedí que fuera sano, hermoso, rubio y de ojos grises y pestañas largas. He de decir que mi esposo y yo tenemos el pelo negro y los ojos verde oliva. Nuestro hijo es justamenteasícomo se lo pedimos a Dios. También decidimos nombrarlo Emmanuel, pero queríamos un segundo nombre, aunque al final desistimos, pues no encontramos ninguno que encajara y decidimos llamarlo sólo con un nombre. Sin embargo, Dios tenía otros planes. En el hospital, estaba yo sola con el recién nacido y llegó la funcionaria del registro civil para inscribir al niño. Colocó todos sus papeles en una mesa y me llamó. Mientras caminaba hacia ella, sólo por un instante, mi vista se oscureció y escuché una voz que decía claramente: “Emmanuel Elías”. Sin dudarlo ni un momento lo inscribí con ese nombre, y cuando mi esposo llegó se lo conté; juntos glorificamos a Dios por sus maravillas, y sabemos que Él controla todas las situaciones, y ha sido fiel hasta en lo más insignificante, y lo será también en todas las situaciones de nuestras vidas.

Tiempo después nació nuestra segunda, y hasta el momento, última hija, de nombre Sara Victoria, también hemos orado siempre por ella, le pedíamos a Dios que por favor también la hiciera hermosa. Debo decirles que Dios escuchó nuestra petición, y por Su misericordia, nuestra hija es sumamente hermosa. A veces pensamos que demasiado, muy parecida a su hermano, tanto que siempre nos preguntan si son gemelos.

Ahora nuestros hijos tienen 7 y 5 años respectivamente, y reconocen la obra de Dios en sus vidas y en la de sus padres por nuestro testimonio de fe. Hermanos, oremos por nuestros hijos diariamente y con dedicación, entreguémoselos al Señor, pues no hay manos mas amorosas que las de Dios. Por mucho que los cuidemos en comunidad, Dios los cuida más. Por mucho que los queramos, Dios los quiere más. ¡Alabado sea el Señor!

(Fuente: Cecilia Galina Venegas Reyes – http://maran-ata.net/exalt-esp/testimonios/test33.htm#unidos)

¿Tienes algún testimonio acerca de la unidad?, nos gustaría que lo compartas aquí, de esta manera bendecirás la vida de los que conforman la comunidad Zona Cristiana con tu ejemplo de vida.